El mar nos habla, nos dice cosas durante el momento en que nos tomamos un break para apreciarlo y admirarlo en silencio; porque ese silencio interno se transforma en algo más, y al mezclarse con el sonido de las olas nos hace llegar un flujo de poderosos mensajes que el océano tiene para decirnos.

¿No te sucede que cuando estás sola y tranquila frente al mar, sentís que los pensamientos fluyen mejor? Como si por el simple hecho de estar en silencio mirando el horizonte de agua desarrolláramos un sentido de claridad particular que tiene la capacidad de transformarnos.
Para mí el mar es como una especie de templo de terapia metafísica, porque me ofrece el espacio donde puedo conectarme a pleno con mis pensamientos, serenar mi mente, encontrar paz y al mismo tiempo recargarme de energía.

Hace un par de semanas terminé de leer “La Novena Revelación”, un libro del que seguramente hablaré en detalle más adelante en otro artículo. En una de las revelaciones se hace mención a que frecuentemente los seres humanos nos apartamos de la mayor fuente de nuestros sistemas de energía y que precisamente por esa razón es que muchas veces nos sentimos débiles e inseguros.
Luego de leer esto me puse a pensar en qué fuente de energía siento cercana a mí, y rápidamente vino a mi mente una imagen del mar, puntualmente una imagen de Phangan Beach en Railay, Tailandia, donde tuve la oportunidad de estar hace unos años cuando hice mi viaje en solitario alrededor del mundo. Esa playita me llegó al corazón, y era el spot elegido para ir todas las tardes a ver la puesta de sol y a disfrutar de mi propia compañía.
Inspirada por la imagen de ese recuerdo, me pregunté: Si el océano me diera un consejo, ¿cuál sería?
Y empecé a escribir los mensajes que me llegaban, consejos que quiero compartir con ustedes.

Consejos del océano:

Conoce tus propias orillas
Descubrí cuáles son tus límites y familiarizate con ellos, aprendiendo de esta manera a respetarlos y a hacerlos valer. La asertividad es una cualidad que mejora tu autoestima y favorece la comunicación genuina con las personas con quienes te relacionás.

Sal de tu caparazón
Soltá el escudo, derrumbá esa barrera que construiste como un fuerte para proteger tu corazón y evitar ilusionarte. Recordá siempre este pequeño extracto del libro “El café de los corazones rotos”:
“Mi madre solía decir que el amor nunca se malgasta, aunque no te lo devuelvan en la misma medida que mereces o deseas. ~Déjalo salir a raudales ~ decía ~ Abre tu corazón y no tengas miedo de que te lo rompan. Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos acaban convertidos en piedra.”

Tómate tiempo para relajarte y fluir
Concedete un momento de descanso cada día, incluso los fines de semana, para poner la mente en blanco; ya sea pintando, escuchando música, cocinando, o tomando un baño que dure 10 canciones.
Dejá de correr tras el reloj, niña. Estás ocupada y a mil por hora, I know, pero tené presente que 1 horita de relax permitirá a tu mente focalizarse mejor en las tareas e incluso ser más productiva.

Deja que las preocupaciones se disuelvan
Si te preocupa algo que es del pasado, algo que no tiene solución o algo cuya solución no está en tus manos: entonces estás malgastando tu energía y usando tu imaginación para crear algo que no deseás.
“Todo llega, todo cambia, todo pasa.” Tenelo siempre presente, y repetilo como un mantra en los momentos en que aseche la ansiedad.

Evita la presión
Cuando digas “SÍ” a alguien, asegurate de no estar diciéndote “NO” a vos misma. Es mejor caminar sola que hacerlo junto a una multitud que va en una dirección opuesta a la tuya. Hacé lo que sientas que es afín a vos.

➳ Surfea las fuertes oleadas de la vida
Vinimos a este mundo a aprender, so no esperés que la vida sea tranquila y apacible siempre. Las oleadas que se presentan en tu camino están para enseñarte algo. Aprendé a surfearlas.

Amárrate a la perseverancia y a la fortaleza
Los sueños y la perseverancia son una poderosa combinación; recordalo siempre y usalo a tu favor. Vas a tener tu recompensa, ya verás.

Ten la valentía de perder de vista la costa
Hay un mundo de oportunidades cruzando tu zona de confort. Para llegar al otro lado, juntá valor y lanzate; recordá que tenés que perder de vista la orilla para encontrar un nuevo horizonte.

Adáptate a los cambios de marea
Nada en el mundo es completamente permanente. Adaptarte a los cambios practicando la aceptación y la flexibilidad te van a permitir sacarle provecho a esos giros inesperados que se presenten en tu vida.

Sé un puerto seguro
Trabajá en tus hábitos de conducta y en la forma en que te relacionás con los demás, de manera tal que seas digna de confianza y aportés seguridad a quienes te rodean. Inspirar confianza y seguridad a otra persona permitirá que salga a la superficie lo mejor de ella.

Explora tus propias profundidades
Meditá, adentrate en tu Ser. Ahondando en tu interior se revelarán las respuestas que estás buscando.

No tires anclas demasiado firmes
Tener un sentimiento de pertenencia es muy bueno; pero no arrojés anclas tan firmen que te impidan desplazarte y salir en busca de un nuevo horizonte.

No vivas transitando por la orilla… ¡Zambúllete!
No te limites a vivir desde un lugar pasivo y meramente contemplativo. Avanzá, saltá y sumergite en cada experiencia que te regale la vida.

Mantén escondidos algunos tesoros
Lamentablemente, no todas las personas saben reconocer y apreciar un diamante cuando lo tienen frente a sus ojos, distinguir entre algo ordinario y algo extraordinario. Tu corazón guarda algunos tesoros muy propios de tu alma; reservalos para quien esté en condiciones de reconocerlo y valorarlo.

Haz olas cada día
Divertite y jugá. Evitá caer en el aburrimiento haciendo algo que te alegre todos los días. Recordá: El surfista que no hace olas, se hunde.

¡Brilla!
Permití que tu alma se refleje en tu personalidad. Trabajá en tu hábitos y pensamientos puliéndolos cada día un poquito más. Siendo real, 100% vos misma, relucirás.

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Como soy una persona muy visual, usualmente plasmo las ideas en un gráfico para que me queden grabadas. Los consejos que recibí del mar no fueron la excepción; así que diseñé un pequeño arte que tengo impreso como un friendly reminder de no perder de vista mi norte.

cuadrito_spa

Se los comparto por si quieren imprimirlo. Va como un plus de regalo 😉
El original es tamaño A4 (21 x 29,7 cm.) así que lucirá perfecto como lámina para colgar en la pared.

¡YO LO QUIERO!

Me despido con una frase en parte encontrada y en parte inventada:

La vida es como la mar.
Puede ser tranquila y apacible, o fuerte y agitada;
pero nunca deja de ser bella y navegable.
¡Ajustá las velas seguí timoneando!

Y vos, ¿tuviste alguna vez la oportunidad de escuchar al mar? Me encantaría saber qué consejos te dio, así nos inspiramos mutuamente. ¡Contame!

oleadas de ♡,
Ani

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