Apelar a los sentidos a través de las expresiones más puras de amor por medio del crudiveganismo

Es la esencia que abraza Lina Castillo Cintrón a través de su emprendimiento Poliniza PR. Con tan solo 25 años de edad, esta chica trujillana lleva en sus manos una misión muy importante, la de echar adelante un concepto innovador elaborado con alimentos 100% vivos y veganos.

Lina creció familiarizada con las artes culinarias, su padre corría un negocio de ‘catering’ y su madre confeccionaba bizcochos de boda, por lo que siempre estuvo inmiscuida en la cocina. Pero no fue hasta que emprendió una vida de viajes lo que la motivó verdaderamente a desarrollar su negocio. Sus viajes por EU, Cuba y España la inspiraron a ver la posibilidad de desarrollo de emprendimientos exitosos con recursos muy limitados como la falta de establecimiento, pero con ambiciones que superaban esas limitaciones simplemente con la idea de traer algo nuevo y un producto de calidad excepcional. Atraída por esto llegó a Perú en el 2011, en donde vivió por tres años y medio y donde dice que “todo comenzó”.

Allí Lina tuvo la oportunidad de estudiar alta cocina en Lima por dos años y el resto del tiempo trabajar en restaurantes crudiveganos y en un hotel de 5 estrellas, en donde aprendió la técnica, el pulcro y el colorido de un plato. También pudo trabajar dando clases, lo que hoy día la hace sentir en confianza y es parte del dinamismo que trae a través de sus talleres.

 

 

El vínculo que allí desarrolló con la naturaleza y que es muy notable en la confección de sus postres, se dio con profundidad en sus visitas por las siembras y la relación con la agricultura del país. Ahí fue donde nació el deseo de producir también lo suyo, lo que la ha motivado a desarrollar su pequeño pero muy diverso huerto de plantas aromáticas y flores comestibles. Para ella ese es el ‘hit’ de sus postres, el de poder sacar de la mano todos o una gran parte de los ingredientes que utiliza, traer sabores y texturas frescas a la mesa. El de presentar la fruta o la hoja con todos su aceites y aromas llevándonos a una experiencia multi sensorial de placer grande, pero con pocos y puros ingredientes, que no se hornean ni se cuecen, sino que se consumen en su estado más natural.

Cuando Lina regresó a Puerto Rico, venía con la mentalidad de cambiar su estilo de vida alimentario, se había acostumbrado a consumir muy poca azúcar, pocos arroces y harinas. Y cada vez se daba más cuenta cuando comía afuera, de lo acostumbrados que estamos aquí a comer súper dulce o súper salado. Su tolerancia al azúcar y a la sal era muy limitada y las opciones disponibles para su gusto eran muy pocas, así que comenzó a explorar la posibilidad de producir ella misma lo que buscaba y de continuar su práctica. En aquel momento no visualizaba desarrollar un concepto así pero sus amigos y allegados la apoyaban cada vez más, querían seguir probando y mostraban un gran interés de aprender. Esa misma necesidad de seguir enseñando y aprendiendo la llevó a crear su primer taller de crudiveganismo y sentó las bases para seguir explorando, creciendo e incorporando nuevas técnicas. Llegando a crear poco a poco lo que hoy día es Poliniza PR, un proyecto emergente que busca proveer opciones accesibles y dulcemente tentadoras minimizando el daño que causa el azúcar refinado. Con un menú único y apoyado de productos locales, Lina pretende llevar el mensaje de consumir alimentos saludables con mayor energía y nutrientes, que sean menos procesados y más accesibles, transmitiendo este conocimiento de persona en persona por medio de sus talleres.

 

 

Su fin como tal no es q las personas se casen con la alimentación crudivegana u opacar otros estilos de vida o hábitos alimentarios, sino que sepan ser racionales a la hora de consumir alimentos, que lleguen a otro juicio a la hora de seleccionarlos. Que no necesariamente sea crudo o vegano pero sí que sea cosechado y comprado localmente, sin pesticidas ni químicos. Que puedan llegar a un criterio lógico y ético, no porque el crudiveganismo sea mejor sino porque respeta y favorece tanto la ecología como a la economía y el bienestar.

Lo que más me inspira y me ha impresionado del ratito que pude compartir con Lina, son sus ganas de transmitir y compartir no solo las bondades de su producto sino todo su conocimiento, al que alimenta educándose constantemente. La energía positiva con la que esta gypsea enfrenta los retos diarios de su mercado al querer traer un producto que continúe innovándose y conservando la mejor calidad es imprescindible. Estoy segura que sus ganas de romper las reglas y desarrollar constantemente su potencial creativo para crear un producto en balance y perfecta armonía, la llevarán muy lejos.

Si aún no has probado su magia comunícate con ella y haz tu pedido ya, ¡juro que te vas a endulzar la vida! 

Gracias Lina por la inspiración de hoy y por mostrarnos que la dulzura tiene el poder de trascender…

 

Con ♥,
Fran

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Conoce más sobre ella…

➳ Define tu marca en una palabra o frase:
Amor.

➳ Una fuente de inspiración:
La cultura.

 Tu life motto:
Saborear el presente.

➳ Un libro:
Eat.Taste.Heal by Thomas Yarema

➳ Una película:
Los Girasoles Ciegos (The Blind Sunflowers, 2008)

➳ 3 mujeres que te inspiran:
Sonnia Moro, educadora y escritora cubana.
Marcela Benson, consejera en nutrición y salud holística.
Las incansables y trabajadoras mujeres peruanas.

➳ Un día provechoso:
Sembrar, cocinar y leer.

➳ Una ciudad:
Barcelona

➳ Algo que quieras hacer y nunca hayas hecho:
Escribir un libro.

➳ Words to live by:
Gratitud.

Un consejo vital para quienes deseen emprender un negocio…
Crear con pasión, calidad y diferenciación.

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“Do not go where the path may lead,
go instead where there is no path and leave a trail.”

Ralph Waldo Emerson