“El Cambio” es una película que nos invita a emprender un viaje hacia lo más profundo de nuestro Ser para buscar un propósito que dé sentido a nuestra existencia y que, al descubrirlo y reconocerlo, podamos sacar a flote haciendo una contribución única al mundo.

“Hay un lugar en nuestro interior más profundo que quiere sentirse realizado, que quiere saber que su vida ha marcado una diferencia, que ha dejado este planeta donde ha vivido mejor que cuando llegó, que ha conmovido profundamente la vida de alguien con su existencia. Todos queremos eso. No es una cuestión de edad ni de encontrarse a uno mismo. Seas quien seas, tengas la edad que tengas, sólo estás a un pensamiento de cambiar tu vida.” ~ Wayne W. Dyer

El Dr. Wayne Dyer, reconocido mundialmente por sus aportes a la psicología transpersonal y cariñosamente llamado el “padre de la motivación”, nos hace de guía a lo largo de toda la película y, de forma muy humana, nos anima a reflexionar sobre el verdadero sentido de nuestra vida, las relaciones que formamos con las demás personas y la siempre presente posibilidad de que nuestra existencia puede adquirir un significado mayor, un propósito universal, por así decirlo.


Quienes me conocen, ya sea personalmente o a través de mis relatos, saben que yo no creo en las casualidades. Bastante tiempo atrás, puntualmente cuando comencé a leer libros con temática espiritual y de metafísica, a eso de mis 12 años, yo andaba buscando respuestas que en el colegio católico no podía encontrar… preguntas acerca de Dios, la vida, la muerte, etc; y desde ese entonces se fue afirmando en mí la creencia de que nada en el universo ocurre al azar. Para mí, como para muchas otras almas en el mundo, no existe la casualidad sino la causalidad, y he podido corroborarlo una y otra vez en lo que llevo de vida. No obstante, cuando me ocurren estas “causalidades” no dejo de sorprenderme; por eso me flasheó cuando detecté las coincidencias que me sucedieron en las dos últimas semanas y que me llevaron a escribir este blog post.
Empecé este año con la expectativa de que sería un período de grandes cambios internos y con meta de poder descubrir cuál es mi propósito y mi verdadera vocación. He estado haciendo constelaciones familiares, terapia, meditación, lectura de Registros Akáshicos y cuanta cosa se cruzara en mi camino que pudiera ayudarme a conectar conmigo misma, a escuchar mi propia voz interior.
Sin embargo, en los últimos meses decaí un poco emocionalmente porque por cuestiones de exceso de trabajo y stress sentía que no tenía ni el espacio ni el tiempo para poner la mente en silencio, y eso me generaba frustración.
Hace dos semanas, un viejo amigo con quien hacía mucho tiempo que no tenía contacto, me escribe y me invita a juntarnos un día de estos a tomar un café para charlar de la vida, menciona que quiere compartirme algo que cree me va a servir, y me envía un link de youtube. Doy click y veo que se trata de una película; leo la reseña y debo reconocer que me emocionó la sincronía con que me llegó ese mensaje.
A la semana de eso, un muchacho apenas conocido me envía un mensaje donde me deja solo un link; lo abro y era la película, la misma película que me compartió mi amigo y que había visto la semana anterior. Me di cuenta que ahí había algo más, posiblemente necesitara verla de nuevo, entonces le di play y esta vez anoté en un papel algunas frases y notas
que quería tener presente y que por no interrumpir el momento no las había escrito en la primera ocasión.
Paralelamente, en el transcurso de esos días se daba la “coincidencia” de que cada vez que veía el celular se repetía el número 1; eran las 11:11 o las 11:01. Me despertó curiosidad así que averigüé qué significa, y descubrí que el número 1 representa el “Yo completo”, la Unidad. Varios 1 alineados simbolizan la progresión natural del “Yo Soy” hacia un devenir más pleno. Y el 11:11 (cuatro veces el número 1) es un mensaje que nos deja saber que estamos en el camino correcto y en condiciones de elevar nuestra frecuencia para ascender a un nivel vibracional más alto. Como saben, yo soy diseñadora y por ende soy súper visual, creo en el significado de las formas y en las connotaciones que se desprenden a partir de ellas, así que esto último (lo de elevar nuestra frecuencia vibratoria), me hizo particular sentido cuando me imaginé a dos 1 juntos y reflejados, formando claramente una flecha que apunta hacia arriba.

A partir de estos llamados de atención o señales que me llegaron en el transcurso de esos días, empecé a prestar atención a qué tan plena me siento con la vida que llevo, qué cosas me gustaría cambiar, con qué sensaciones me despierto cada día y con cuáles me acuesto por la noche, etc. Y, a partir de ese análisis, estoy tomando algunas decisiones y ajustando algunos tornillos en las zonas de mi vida que siento aún un poco flojas.
Vos, ¿estás viviendo como realmente deseás? ¿Sentís que estás cumpliendo tu propósito en la vida? Te invito a que reflexiones sobre esto viendo la película que te comparto a continuación, que espero te ayude como a mí a embarcarte en ese viaje de autoescucha.

 

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Todo puede recobrar significado si sabemos escucharnos y si nos atrevemos a agarrar el timón y tomar el rumbo que nos marca nuestro Yo interior. Si sentimos que no estamos donde queremos estar, está en nuestro completo poder el hacer un cambio en nuestra vida. Después de todo, somos las únicas capitanas de nuestro barco, ¿no?

Antes de despedirme quiero compartirles unas notas que guardo como friendly reminder de las enseñanzas de la película:

Vivir conscientemente
Saborear el momento presente en su totalidad; estando aquí y ahora.

Dejar el ego a un lado
Recordar que no somos nuestro trabajo ni nuestras pertenencias, y que no debemos identificarnos con ellos. Cuando se vive desde el interior, centrado exclusivamente en cómo somos como persona, sin etiquetas, es cuando el bienestar empieza a fluir dentro de nosotros mismos.

Abandonar la búsqueda de la perfección
Saber que no tenemos por qué ser perfectos; el ser humano no lo es y no es necesario serlo para ser feliz.

Reconocer que no soy mi reputación
Si vivimos según lo que los demás piensen de nosotros, perdemos la libertad. Cada uno de nosotros es libre de pensar lo que quiera y de cambiar de opinión si así lo siente. La reputación es algo invisible que crean los demás a partir de sus propias creencias y experiencias. Lo realmente importante no es lo que pasa en el exterior sino en el interior de cada uno, y la manera en que nos expresamos ante el mundo.

Aprender a escucharme a mí misma
¡Sin juicios! Cuando tomamos decisiones, el ego suele interferir y a veces sale a flote nuestra parte perfeccionista y juzgadora. Activar el Yo interior, que está completamente libre de interferencias, nos permite fluir con más naturalidad y comprender los pensamientos que nos van llegando.

 

“No podemos vivir el atardecer
con el mismo programa que la mañana,
pues lo que en la mañana era mucho,
en el atardecer será poco;

y lo que en la mañana era verdadero,
en la tarde será falso.”

~ Carl Gustav Jung

 

Nunca olvidemos que somos las creadoras de nuestra vida y que todo a nuestro alrededor recobra un significado superior si somos capaces de crear algo que podemos moldear a nuestra particular y única manera de Ser. Ese es el mayor aporte que podemos hacer al mundo… y a nosotras mismas.

 

Oleadas de ♡,
Ani

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Para las lectoras:
Pueden conseguir “El Cambio” en formato libro de papel, así como también pueden optar por leer “El Cambio” en formato eBook, que es un poco más económico.

"El Cambio" (Wayne Dyer)

“El Cambio” (Wayne Dyer), libro en español.